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En toda una bronca terminó el encuentro deportivo entre las escuadras de UTC de Cajamarca y el Atlético Minero de Lima, por la segunda profesional en el estadio Héroes de San Ramón de Cajamarca.
El enfrentamiento empezó cuando el árbitro del encuentro Miguel Magallanes sentenció un gol, del cual luego se rectificó, pues el juez de línea Julio Ávila, dijo que el balón no había ingresado, aduciendo que el arquero José laura del equipo limeño, sacó el balón sin que éste haya ingresado al arco, tras un remate del cajamarquino Wilqui Cabero. El cambio de decisión de Magallanes ocasionó una primera confrontación, la cual después de 20 minutos fue superada. Al fin del encuentro que quedó empate a cero, y que dejaba al UTC sin opción de clasificar al fútbol profesional, las pifias al árbitro no cesaban, debiendo salir cubierto por los efectivos de la Unidad de Fuerzas Especiales de la PNP , sin lograr su cometido, pues la gente de la tribuna de occidente no dejaba de lanzar piedras contra el juez, haciéndolos retroceder. 
La insistencia de las tribunas en atacar a los árbitros hizo que los efectivos policiales usaran bombas lacrimógenas, que ocasionaron todo un caos en el estadio, pues la gente corrió despavorida para tratar de evitar los efectos del gas lacrimógeno. El accionar de la policía fue cuestionado duramente, pues entre los aficionados había varias personas mayores, mujeres y niños. Los jugadores y sus familiares que acudieron al estadio también sufrieron las consecuencias. 
Una de las lacrimógenas superó la barrera del estadio, cayendo en un mercado aledaño al estadio, lo que ocasionó el reclamo de varios comerciantes 



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