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El pasado 2 del presente mes, en horas de la tarde, a través de la señal de Televisión Nacional Peruana TNP, programa Retratos, se difundió un documental sobre la vida y obra del Dr. Fernando Silva Santisteban: “El Patriarca Cajamarquino”, como un justo y merecido homenaje a este destacado historiador y antropólogo, quien durante su existencia efectuó un aporte científico muy importante al campo de las ciencias sociales, prestigiando a nuestro país y a Cajamarca en particular.
Hasta la difusión del indicado documental, muchos seguramente, no teníamos conocimiento de la trascendencia de sus aportes científicos en el campo de la Historia del Perú y de la antropología, aplicada especialmente al estudio de hombre andino, así como de su prestigiada labor académica en los claustros universitarios, sobre su desempeño en cargos públicos y en organismos internacionales que le correspondió, por méritos propios, desempeñar. Don Fernando Silva Santisteban (1929-2006), estudio en las aulas del Sesquicentenario Colegio San Ramón de Cajamarca -promoción 1949- iniciando su formación profesional en la Universidad de Trujillo, para posteriormente efectuar traslado a la Facultad de Letras de la Universidad Nacional de San Marcos, doctorándose en Historia a los veintinueve años de edad, en 1959, con la tesis: “Los Obrajes en el Virreinato del Perú”. Fue galardonado en 1959 con el Premio Nacional a la Cultura “Inca Garcilaso de la Vega”. En 1966 se hizo acreedor a las Palmas Magisteriales en el Grado de Comendador y en 1994 en el Grado de Amauta; en tanto que en 1967 obtuvo la Gran Orden Bolivariana de Educación. En los primeros años de la década de los años sesenta, fue becado a Méjico por la Organización de Estados Americanos OEA; desempeñándose a su retorno, en 1964, como director del Museo Nacional de Historia. En 1966 desempeñaría el cargo de Presidente del Patronato Nacional de Arqueología. Fue director del Instituto Nacional de Cultura (1985). Gracias a su iniciativa, en los años sesenta se fundaron las Casas de la Cultura de Cajamarca, Cuzco, Huanuco, Tacna y el Callao; siendo el principal artífice para la puesta en valor del Conjunto Monumental de Belén. En el año 1986 se desempeñó como Presidente del Comité Interamericano de Educación, Ciencia y Cultura de la Organización de Estados Americanos O.E.A; desde donde promovió para que Cajamarca fuese declarada como: “Patrimonio Histórico y Cultural de las Américas”. Ligado muy estrechamente al quehacer universitario, fue docente de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, San Cristóbal de Huamanga, Enrique Guzmán y Valle, Pontificia Universidad Católica del Perú, Universidad Peruana Cayetano Heredia, Universidad de Lima, así como de nuestra Universidad Nacional de Cajamarca. Entre las principales obras de su proficua producción intelectual se tiene: Los Obrajes en el Virreinato del Perú, Historia del Perú Prehispánico, El Pensamiento Mágico Religioso en el Perú Contemporáneo, La Idiosincrasia de Occidente, Antropología: Conceptos y Nociones Generales, Historia del Perú (3 volúmenes) e Historia de Nuestro Tiempo. Don Fernando Silva Santisteban, como cariñosamente se lo trataba en Cajamarca, estuvo siempre ligado a la tierra que lo vio nacer, a la que llevó siempre en su corazón, a la que amó entrañablemente, hasta la exhalación de su último hálito terrenal, el 6 de diciembre de 2006. Como se recordará el pasado 3 de marzo de 2007, en cumplimiento de sus deseos, sus cenizas fueron esparcidas al viento, desde la cima de la colina Santa Apolonia, como un justo anhelo, que éstas calasen y fusionen en la sinuosidad de los perfiles de los cerros y la pasible superficie del valle interandino de Cajamarca. A decir, en su momento, por nuestro escritor Luzmán Salas Salas: “Don Fernando, Amauta inolvidable, infinitas gracias por lo que tanto le dio a Cajamarca y al Perú. Sus cenizas no se irán con el viento que alguna vez elevó su cometa de niño; sino se quedarán impregnadas como humus fecundante de esta su tierra, señalando el luminoso derrotero por donde hemos de caminar siguiendo su noble magisterio para encontrar lo que tanto anhelamos: el verdadero desarrollo humano y social de nuestros pueblos”. Es indudable que Don Fernando si que supo encarnar el lema de su querido colegio San Ramón: “Tradición Gloriosa, Vida Fecunda y Vínculo de Fraternidad”. |