CAJAMARCA. VINO DESDE ARGENTINA PARA AGREGARLE ROSAS AL BELLO VALLE CAJAMARQUINO Artículo publicado por El Comercio el día sábado 7 de junio último, muestra el trabajo del carismático y buen amigo Jorge Barone al que sus grandes amores, Magali y Cajamarca lo motivaron incursionar en un proyecto que hoy es muestra de éxito para muchos empresarios locales, nacionales e internacionales.
Las mejillas rosadas de su esposa cajamarquina, de la que se enamoró hace cinco años cuando pisó suelo norteño, fueron la inspiración del argentino Jorge Barone, quien el año pasado inició el cultivo de rosas en su fundo ubicado en el distrito de Namora.
Para este hijo de Buenos Aires todo empezó con romanticismo, pero al mismo tiempo como una oportunidad de negocios, pues durante el tiempo que se desempeñó como funcionario del Gobierno Regional de Cajamarca se dio cuenta de que había mucha demanda y poca oferta de flores, especialmente de rosas que eran buscadas durante las fechas festivas. Barone recuerda que su incursión en el cultivo de las flores fue posible gracias al apoyo de Foncreagro, una institución sin fines de lucro, cuyos directivos se dieron cuenta de que la campiña cajamarquina presenta inmejorables condiciones climáticas para el desarrollo de una industria de flores, tal como ocurre con Ecuador y Colombia, considerados los principales productores del América Latina. El negocio se ha convertido en una pequeña industria floreciente para este empresario, a quien encontramos ampliando su invernadero que funciona en la finca La Nona, bautizada con ese nombre como homenaje a su madre de origen italiano. Recorrer las instalaciones del invernadero es como conocer un pequeño paraíso. Quienes ingresan tienen la suerte de disfrutar de aire puro, pero también de un sensacional espectáculo de color que protagonizan rosas de los más variados colores. Tanto Barone como Juan Carlos Chávez en su fundo El Molino, son los únicos que abastecen de rosas a los cajamarquinos. Sin embargo, dentro de algunos meses la experiencia será desarrollada por decenas de campesinos de las localidades de Cajamarca, Baños del Inca, Namora, Jesús y otras zonas de la bella campiña, lugares que presentan óptimas condiciones de luminosidad, temperatura, vientos e incluso ausencia de plagas. El director ejecutivo de Foncreagro, Francisco Raunelli Sander, reveló que para realizar el proyecto se elaboró un estudio de factibilidad que mostró una demanda creciente de flores y rosas en Cajamarca. La meta es beneficiar a los campesinos, quienes se han convencido de que la producción de flores genera ganancias, dijo Raunelli Sander, colorado de la felicidad. Fuente (El Comercio 7/6/2008) |