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No voy a negar que me ha tomado por sorpresa la repentina determinación de los mandatarios regionales de Ancash, Huánuco y Ucayali para ir trabajando la propuesta de integración regional con miras al referéndum del 2009. Aludo a la expresión sorpresa porque era casi común que de los presidentes regionales tanto de Ancash como Huánuco se tenían más informaciones que lindaban con la polémica y la parte confrontacional. Qué bueno que para los habitantes de estas jurisdicciones se haya tenido la predisposición de armonizar realidades y horizontes con el propósito de revertir la situación en la que se encuentran. Por supuesto que esta iniciativa es apenas el comienzo de una larga y complicada empresa. Sólo esperemos que en el camino no desfallezcan las buenas intenciones y las buenas acciones.
Desde esta tribuna se ha planteado que el tema de las Macro regiones ya debía irse manejando con tiempo para que no se fracase como ha sucedido anteriormente con la propuesta de integración del 2005 donde resultaba más que escandaloso el protagonismo del Ejecutivo, sobre todo del famoso Consejo de Descentración Nacional (CND) y se ponía a un segundo plano a los mandatarios regionales, incluso, a la misma sociedad civil organizada. Este verticalismo es lo que ha castigado el pueblo en la consulta popular al imponerse contundentemente con el NO. Por supuesto que el escenario ahora es distinto. Pero tampoco había que esperar el 2009 para recién poner en el tapete las propuestas de integración regional colmadas de improvisación e imposición gubernamental. Era imperiosa la asunción de responsabilidades para ir trabajando de manera seria y responsable las alternativas que se estimen convenientes. De allí la importancia de esta iniciativa. Es que no se puede seguir postergando las corrientes de integración. Se admita o no, la integración es un componente sustancial para revertir la complicada situación de varias regiones nuestras que naufragan en la pobreza e indigencia. La actitud paradigmática de los mandatarios de Ancash, Huánuco y Ucayali no sólo es resaltante porque se está tomando la delantera en tan complicado asunto o permite recordar a sus homólogos de las provincias que son tiempos de pensar y actuar en función a proyectos de integración, sino que entendiendo las realidades diversas se visiona fusionar una región carente de recursos económicos como es Huánuco con otra que sí goza de una significativa bonanza presupuestaria como es Ancash. Aunque resultan innegables las bondades excepcionales de Ucayali como de Huánuco. ¡Tiempos de integración! Desde mi punto de vista el modelo de integración regional debe darse en ese sentido. Pues, en el fondo, se trata de propiciar un adecuado equilibrio entre una u otra región. Sólo cuando se dan situaciones de complementariedad casi espontánea los proyectos de fusión van a dar los resultados que se espera. Al fin y al cabo, el objetivo principal de la conformación de las Macro regiones no es por mera geografía o simple ambición económica, sino es más para que una determinada jurisdicción integrada pueda consolidarse como un auténtico polo de desarrollo socio-económico del país. Es para que se vigoricen, no para que se debiliten o se sobrevenga en una serie conflictos y enredos sociales. La propuesta de integración en referencia por ejemplo se sustenta en que con esta fusión se tendrán anualmente un presupuesto que bordea los nueve mil millones de soles y que tendrán salidas tanto hacia el Océano Pacífico como al Océano Atlántico. Lo que sí no me ha quedado claro es respecto a la situación de la región Pasco. Entiendo que Pasco y Huánuco tienen mucho en común. No estaría demás que se evalúe la posibilidad de incluirla en la propuesta ya hecha pública. |