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La última elección de la Mesa Directiva en el Parlamento Nacional para el período 2008-2009 ha puesto al descubierto la pobreza moral, ideológica e intelectual que predomina en el único poder del Estado que le puede hacer contrapeso al absurdo verticalismo del Ejecutivo y contribuir en el verdadero fortalecimiento de la democracia. Lamentablemente esta escandalosa actitud de la mayoría de los congresistas también ha desnudado la inevitable fragilidad de los partidos políticos y de nuestras instituciones. Es decir, ha quedado demostrado que a los representantes del Legislativo le importa un comino la 'institucionalidad' del Parlamento y las agrupaciones partidarias. ¡Preocupante situación!
¿Importa tanto la 'institucionalidad' de estas organizaciones? Por su puesto que sí. La solidez institucional de todas las instancias del aparato estatal y las organizaciones sociales son las que constituyen la predominancia de una verdadera democracia. Sin embargo, para la casi totalidad de los congresistas no tiene la más mínima importancia. Al menos es lo que han hecho alarde en la reciente elección parlamentaria. Por supuesto que el partido de gobierno debe estar aún festejando. Ya lo decía su mismo líder Alan García Pérez, henchido de arrogancia, que en nuestro país 'no hay oposición'. Y, vaya que no le faltaba razón. Él sabe de la frágil convicción de un José Vega Antonio o de una Karina Beteta Rubín, por ejemplo, y simplemente les tiende la 'camita' para que vayan directo al matadero cual mansas o 'necias' ovejas. Por supuesto que esta estrategia ya es muy conocida. Nada menos que en el Perú la hizo pública el 'todopoderoso' asesor del régimen fujimorista, Vladimiro Montesinos Torres. Sí, el mismo que está siendo procesado por un Poder Judicial que ha puesto en tela de juicio su independencia en los últimos días. No me quepa la menor duda que el contexto político actual es más que propicio para que un personaje de perfil dictatorial como el peruano-japonés, Alberto Fujimori, pueda volver al Sillón de Pizarro. ¿Y quién está generando todo este espacio? Nada menos que el Partido Aprista Peruano al debilitar las instituciones democráticas y hacer escarnio de las organizaciones sociales. Por eso, cuando se habla de la alianza 'aprofujimorismo' resulta más que evidente la actitud despectiva del régimen aprista ante las instituciones y sindicatos de nuestro país. ¿Qué quiere decir esto? Que en esencia comparte con el 'fujimorismo' su desprecio a las organizaciones e instituciones diversas que constituyen la esencia de la democracia. De allí que haya más puntos de convergencia que de divergencia con la agrupación política del ex candidato al senado japonés, Alberto Fujimori y la alianza 'aprofujimorismo' sea más real que ficticia como cínicamente pretenden hacernos creer los seguidores de Víctor Raúl haya de la Torre. Sea cual fuere la explicación que se presente, lo cierto es que la democracia en nuestro país se encuentra ante una seria amenaza de verse reducida probablemente a la nada si el aprismo continúa manejando a sus anchas. Al APRA no le interesa en lo mínimo la democracia tal como ha quedado demostrado en estos dos años de gobierno. Por lo que se ha percibido en los últimos tiempos tampoco les tiene sin cuidado a las otras agrupaciones políticas. Ahora, y ¿por qué nuestra tenue democracia está en peligro? Simplemente porque en la esfera política los partidos que se tiene registrado en el Jurado Nacional de Elecciones han desnudado su escandalosa fragilidad y consecuentemente no se tiene ni se probablemente se tendrá una sólida oposición para frenar los excesos y el verticalismo del Ejecutivo. Tampoco se tiene resistencia sólida en las organizaciones sociales. Mientras tanto nuestras instituciones tutelares caminan al ritmo del dictado desde Palacio de Gobierno. Este terreno es más que sintomático de la predominancia de una dictadura asolapada que es lo lleva adelante el aprismo. Recuerden: ¡Sin oposición no hay democracia! |