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Apoteósica fue la celebración en honor a la Virgen del Carmen en el distrito minero hualgayoquino. Distrito minero, "Techo de Paja, Cerros de Plata y Corazón de Oro", palabras con las que el sabio Antonio Raymondi describe a Hualgayoc en su visita efectuada en 1867, Hualgayoc es una palabra quechua compuesta por: Gualga = collar y el sufijo Yuc = "que tiene". Lo cual quiere decir: "Que tiene collar". Aunque poéticamente se le ha denominado: "Collar de cerros".
Este año 2008 la feria taurina fue superior a la de años anteriores, se pudo apreciar amplio apoyo de las empresas privadas que operan en la zona, principalmente en el sector minería que han hecho que la fiesta realmente sea inolvidable y que la población urbana y rural goce de su tradicional fiesta patronal. En la última corrida de la Fiesta Patronal; el alcalde Ismael Becerra Prado, regidores y Comité de Fiesta hicieron un reconocimiento público a las empresas mineras y contratistas que operan en la zona, resaltó entre otros el reconocimiento que se hizo a la CIa Minera Godfields y a la CIA. Minera Coimolache S.A. Proyecto Tantahuatay, hermosos presentes se entregaron al Ing. Juan Rosas Vargas, Jefe del Proyecto Tantahuatay y al Ing. Salvador Zúñiga Gálvez, Jefe de Relaciones Comunitarias, resaltando su valioso aporte al éxito de esta festividad y su contribución para lograr el desarrollo de Hualgayoc. 

Los triunfadores de la Feria Taurina: Mejora Matador, Miguel Cardoso (Venezuela); Mejor Banderillero, “El Yuca”; Mejor Ganadería, Paiján (Anibal Vásquez). Tres tarde de toros donde se lidiaron 18 toros de las Ganaderías Paiján, El Olivar y La Viña. 


El lugar antes que surja Hualgayoc, se llamaba MICUIPAMPA; que en quechua quiere decir: "Pampa donde se come". La mina de Hualgayoc fue descubierta por el español Rodrigo Torres de Ocoña en 1771, quien el 31 de agosto del mismo año fundó el pueblo de Hualgayoc. La primera misa se celebró el 15 de agosto de 1773; para entonces Micuipampa tomó el nombre de Hualgayoc. En 1803, Manuel Spinach descubrió la mina de plata del socavón del Purgatorio; entonces el pueblo se trasladó a dicho lugar. En 1803, Hualgayoc fue visitado por el naturalista alemán Alejandro Von Humboldt. El 17 de marzo de 1819, nace allí el héroe José Gálvez. (Hay quienes opinan que nació en la ciudad de Cajamarca). El 10 de febrero de 1856, el pueblo se incendió, como consecuencia del incendio del pueblo del Purgatorio, se fundó el pueblo de San Fernando de Hualgayoc. En el año de 1870, se creó la Provincia de Hualgayoc. El 28 de agosto de 1948, cuando se celebraba la fiesta patronal, Hualgayoc sufrió un nuevo incendio. Historia de la devoción a la Virgen del Carmen (Tomado de: Noé Zúñiga Gálvez, "El socavón Compactado") La efigie de la Virgen del Carmen se remonta a treinta años del descubrimiento del primer Yacimiento minero. La tradición oral sostiene que a pocos años de construida la nueva población de la ciudad del Purgatorio los mineros purgatorinos encargaron a España por una imagen de la Virgen María para erigirla como su patrona. Pero transcurrieron muchos meses y esta no llegaba. Esta tradición respaldada por documentos de la época cuenta que hallándose alarmada la población por la presencia de cangalleros que asaltaban en despoblado a los arrieros que traían a lomo de mula el azogue destinado a las usinas de amalgamación o llevaban plata piña que enviaban los mineros a la costa para su traslado a España se formó, ha pedido de los vecinos una guardia Cívica para defenderse de los depredadores y custodiar el orden público. Se cuenta que una noche llegó al pueblo un indio mitayo con la novedad de que en las alturas del purgatorio, en la meseta llamada la Cortadera, habían acampado individuos sospechosos. Avisadas las autoridades del lugar, Don Juan Manuel Gálvez Paz, alcalde de minas por aquel año y el alguacil mayor don Diego de segura y Ordóñez, a cuyo mando inmediato se hallaba la Guardia cívica reunieron a los vecinos hábiles para empuñar armas y se dirigieron al lugar mencionado para practicar las investigaciones del caso. Llegando a la Contadera avistaron una hoguera alrededor de la cual se calentaban varias personas del frío reinante. Más allá había varios mulos pastando en la grama natural y de los cuales, se habían ya descargado varios bultos que se podían apreciar al resplandor de la hoguera. Más que ladrones parecían simples trajinantes de paso por aquellas alturas. El jefe de los expedicionarios se presentó a la autoridad y cortésmente dijo que formaban una caravana de negociantes que iban de paso, probando que se trataba de gente pacífica. Sospechando sin embargo, de que fueran contrabandistas, el señor alcalde ordenó a los viajeros que se constituyesen en el Purgatorio y mostrasen lo que llevaban en los bultos. Los desconocidos no se opusieron. Depositados los bultos en el salón del ayuntamiento, en presencia de las autoridades y vecinos notables, los fueron abriendo y registrando uno a uno. Entre estos había una caja larga de gruesa madera de pino, muy pesada, que llamó mayormente la atención de los circunstantes. El jefe de grupo de los trajinantes pidió al alcalde que no abriera dicha caja porque contenía reliquias destinadas a un noble de la región, más la autoridad abrió la caja. . Al quitar la tapa se dieron con una pieza de brocado de seda apareció una bellísima imagen de la Virgen María. Justamente la imagen que los Hualgayoquinos buscaban para erigirla como su patrona. En esta instancia, casi a filo de la medianoche, se requirió la presencia del párroco, fray Gregorio López de Valera y, puestos de acuerdo la autoridad civil y eclesiástica, con los demás vecinos, en su mayor parte acaudalados mineros y comerciantes, propusieron a los forasteros la compra de la efigie, más estos se negaron diciendo que ellos tenían el encargo de entregar dicha imagen a un noble español residente en una parroquia lejana, cuyo nombre no quisieron dar y a dónde se dirigían. Pero los purgatorinos no cejaron en su empeño y tras largas deliberaciones lograron convencer al jefe de la caravana, quien al fin, cedió a cambio de que los purgatorinos pagasen como precio el peso de la imagen en monedas de oro. Adquirida a este precio, Fray Gregorio ordenó que se la llevase procesionalmente desde el Cabildo hasta el recién construido templo, bendiciéndola tras celebrar una solemne misa, bajo la advocación de la Virgen del Monte Carmelo y erigiéndola, desde ese instante en patrona del asiento. |